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  • Maria Garcia

Sexualidad después de la maternidad. La revolución sexual maternal.

Updated: Jan 12

Mi hija tiene 22 meses cuando escribo esto.Hace solo tres meses que recuperé mi ciclo menstrual (porque estoy amamantando). Pero junto con mi período vino mi libido y mis dudas. Hace unos meses comencé a sentirme muy insegura y consciente de mi cuerpo, cosa que me sorprendió. Estaba asombrada porque mi relación con mi cuerpo había cambiado significativamente (de manera positiva) desde que di a luz. Por primera vez en mi vida me sentí completamente en paz físicamente y acepté mi cuerpo. Agradecida y asombrada por su omnipotencia. Me sentí como una maga, mi cuerpo creó vida y alimentó a mi bebé, todavía está alimentando a mi bebé. Mi imagen corporal había cambiado por completo. Me sentía empoderada y en contacto con el carácter sagrado de crear vida. Una historia de amor commigo misma. El período que estalló la burbuja Pero, como anticipé, junto con mi ciclo menstrual, vino la duda. En el transcurso de unas semanas cambió mi percepción, comencé a sentirme grande, hinchada y nada se veía como "debería". Estaba decepcionada y agobiada. Afortunadamente, pude sostener mi curiosidad acerca de este cambio tan drástico sin dejarme llevar demasiado por la voz crítica interior que iba haciéndose más notale. La maternidad ha redefinido mi identidad como mujer. Por mucho que odie admitir esto, antes de tener a mi hija, mi condición de mujer estaba definida en términos patriarcales. De alguna manera, seguía viendo mi cuerpo como una función para complacer. Mi apariencia estaba definida por la sociedad. Tenía que encajar en ese molde para ser aceptada; mi sexualidad no era mía. La maternidad me liberó. Y aunque he realizado años de trabajo terapéutico sobre mi identidad y cómo el patriarcado me afecta como mujer, es a través de la maternidad como me estoy redefiniendo realmente. Cuando comencé a menstruar nuevamente, empecé a comprender de qué manera mi sexualidad está construida por una sociedad patriarcal. Cero sexo después de dar a luz. El primer año después de dar a luz a mi hija, no tenía interes por el sexo. Hay varias razones por las que algunas personas experimentan esta falta de deseo sexual después de dar a luz. Otras personas, sin embargo, no experimentan una pérdida de deseo sexual en absoluto, a veces todo lo contrario. La causa más conocida es el desequilibrio hormonal, especialmente si se está amamantando. La prolactina es la hormona encargada de la estimulación de la leche. Para que la prolactina aumente, el estrógeno debe disminuir, lo que a su vez disminuye el deseo sexual. Este desequilibrio hormonal y la disminución de la libido tienen en realidad una función antropológica: asegurar la supervivencia del bebé. Si la madre está completamente concentrada en alimentar a su descendencia, esto minimiza las posibilidades de quedar embarazada nuevamente y tener que dividir su valiosa atención y recursos. Toda la atención, amor, cuidados y presencia de la madre están dirigidos a mantener al bebé con vida. La sexualidad de la madre está focalizada en el bebé. Quedándose con muy pocos recursos para ella misma, imagina lo poco o nada disponible para la pareja. Es cometido de la pareja apoyar y nutrir a la madre emocionalmente, especialmente durante el postparto y matrescencia.

Otras razones de la disminución del deseo sexual son: >> La propia experiencia del nacimiento. Dar a luz puede tener repercusiones emocionales y físicas importantes, a veces incluso traumáticas. >> Falta de apoyo durante el posparto y la matrescencia: la transición a la maternidad. Estas dos posibles causas son menos exploradas, compartidas, conocidas o comentadas. Si la sociedad las abordara, tendríamos que admitir una negligencia total, una falta de atención, apoyo y protección para las madres por parte de la misma. Es más cómodo en una sociedad patriarcal globalizada ignorar las necesidades y experiencias de las mujeres, justificando así su falta de apoyo durante el postparto y matrescencia. En cambio, forzamos una imagen idílica de la maternidad incluso cuando es muy diferente a la realidad. Desafortunadamente, esto también repercute en la represión de las necesidades y experiencias de las mujeres que no cumplen con esas expectativas inalcanzables. La feminidad resucitada A través de la maternidad, renací. Recientemente, al convertirme en una mujer que menstrúa y tener un grado de separación de mi hija, he estado en contacto con mi condición de mujer, una parte de mi identidad independiente de la maternidad. Explorando qué significa para mí ser mujer, qué me hace mujer. En mi caso, esto provocó un aumento del deseo sexual, una maravillosa sensación animal, lo cual también me suscitó dudas. Con el apoyo de mi terapeuta, he estado explorando todos estos temas y deshaciéndome de todas las expectativas sociales, presiones e imágenes que me agobian como mujer. Poco a poco poniéndome en contacto con mis instintos y satisfaciendo mis necesidades. Como dice Esther Perel, “El sexo no es algo que hacemos; el sexo es un lugar al que vamos".


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